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Eterno en mi, eterno en vos, en aquellas palabras sin sentido que dan paso a mil suspiros. Mil gemidos que se pierden en el eco que carcome mis entrañas, como el dolor del pecho producto del destellante parpadeo que hipnotiza la articulación de mis sentidos y me dejan atónito. Enmudecido aquel corazón que late en medio del silencio y se queda inerte a la luz de los recuerdos. que vuelve a convertirse en una insípida y melancólica tierra baldía, en donde recorro las áridas montañas, en donde no quedan pasos por recoger, en donde no quedan ya esperanzas, en donde muere la sed del sueño en medio de sonidos estridentes que te roban el aliento y a la cuenta de un, dos tres.......¡SILENCIO!